26 de febrero de 2024

Por Sergio Manríquez

Después de la segunda guerra mundial, cuando el mundo entró en una etapa de relativa calma, la industria automotriz emergió con singular fuerza. Los modelos que más se vendían –principalmente en los Estados Unidos de América- eran los sedanes medianos y grandes, es decir, vehículos con tres volúmenes fácilmente identificables (cofre, habitáculo y cajuela) y dimensiones que excedían los 4.50 m, llegando en varios casos a cerca de los 5 m, donde a partir de esa longitud ya se consideran grandes, para efectos prácticos.

Por regla general, todas las marcas tenían como base de sus ventas un sedán de ese tipo, para afianzarse en el mercado y usualmente diseñaban versiones derivadas de aquél, para atender otros nichos de mercado: los coupé (que en francés quiere decir “corto”), refiriéndose a los de dos puertas y las camionetas tipo guayín o station wagon, que básicamente eran un sedán con cajuela y vidrios alargados.

Así fue hasta mediados de la década de los 90, en la que empezaron a aparecer las camionetas de pasajeros, diferentes de las pick up, ya que éstas son principalmente vehículos de trabajo o carga, con usualmente una cabina de banca corrida.

Surgieron principalmente en el mercado americano modelos como Ford Escape, Toyota RAV-4, Honda CR-V, entre otros, para familias o jóvenes con un enfoque más “aventurero”. Se les llamó SUV (Sport Utility Vehicles) aunque –como bien señalaba un editor- no eran ni deportivos, ni utilitarios.

De hecho, en un principio, su estructura se basaba precisamente en la de una pick up, pero posteriormente se utilizó la plataforma de sedanes o hatch backs, de la misma marca o grupo, como la HR-V, de la generación pasada que tomó como base el Honda Fit o la Seat Arona, que no era más que una versión “alzada” y más estilizada de un Seat Ibiza.

En términos generales, las ventajas de una “SUV” contra un sedán consisten básicamente en una más cómoda posición, tanto para el conductor como para los pasajeros y, en lugares con caminos maltratados o con topes que semejan pequeñas bardas, evitar pegar la parte baja del vehículo. 

Hay quienes tienen la errónea concepción de que las camionetas son más seguras que otros vehículos y la verdad es que esto no es así, puesto que, a mayor altura, mayor también es el centro de gravedad. En pocas palabras, es más fácil voltearse en una camioneta que en otro tipo de vehículo de pasajeros.

Otro mito: en muchos casos no son más espaciosas en el área de carga. En términos generales, los sedanes equivalentes tienen cajuelas con más capacidad, aunque las camionetas tienen la ventaja de tener espacio hasta el techo e incluso en muchas se pueden abatir los asientos, claro, en detrimento del espacio para pasajeros.

Independientemente de lo anterior, las camionetas se han puesto de moda a nivel mundial, al grado que muchas marcas han dejado de producir otros vehículos de su histórico repertorio (sedanes, hatch backs, coupes), aceptando los nuevos gustos del mercado.

Por ejemplo, Ford dejó o dejará de producir en breve modelos muy populares en Europa como el Fiesta, Focus y Mondeo (conocido como Fusion, en América). Incluso, actualmente en México, Ford ya no vende ningún sedán; su oferta consiste precisamente en camionetas y el Mustang, que ya también tiene versión SUV eléctrica, el Mach-E. VW dejó de vender desde hace años el Passat, que en México conocimos como Corsar, en su primera generación.

A muchos les ganará la nostalgia, al recordar modelos icónicos como el Ford Crown Victoria, Chevrolet Caprice, Chrysler LeBaron y, en el segmento de lujo, el Lincoln Town Car y los Cadillac Sedan Deville y Eldorado.

En fin, regresando a la actualidad, con el diferencial de precios en México, entre sedanes y camionetas de dimensiones semejantes, es obvio que muchos se deciden por los primeros y por ello los modelos más vendidos siguen siendo sedanes como el Nissan Versa, Chevrolet Aveo, Kia Río, entre otros.

Sin embargo, tratándose de sedanes medianos como el Honda Accord, Toyota Camry, Nissan Altima, sus actuales precios rondan el equivalente a $35K USD, y con ello rebasan a muchas SUV, mejor o igual de equipadas. Si a eso le sumamos que en las ciudades grandes es más fácil moverse en vehículos que no rebasen los 4.5 m, no es difícil darse cuenta que cada vez es más difícil decantarse por adquirir un sedán como los citados.

De tal suerte, podremos estar viendo las últimas generaciones y modelos de los sedanes medianos -otrora súper ventas- y ver como las SUV toman su lugar, hasta que una nueva moda las sustituya a ellas también.

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