26 de febrero de 2024

Por Sergio Manríquez

Desde hace un año circulan varios videos en #YouTube y artículos en medios informativos especializados, en los que se afirma que #SEAT desaparecerá. A la fecha en que escribo estas líneas, el Grupo #VAG (#Volkswagen, Audi, Bentley, Lamborghini, #Skoda, Porsche, Ducati, Bugatti, Scania y MAN), al que pertenece la marca no ha afirmado lo anterior. Al respecto, en noviembre de 2022, Tomas Schäfer, CEO del Grupo VAG dijo a Autocar: “No estamos matando a SEAT”.
Ahora, ¿de dónde vienen esos rumores? La Sociedad Española de Automóviles y Turismo (SEAT) inició en 1950, como una empresa española, fabricante de automóviles en masa, en propiedad tripartita del Instituto Nacional de Industria, la banca española y, en menor proporción, pero como socio tecnológico, con la italiana FIAT.
Por la influencia de FIAT fue que los primeros modelos (SEAT 1400 y SEAT 600), eran básicamente versiones apenas diferenciadas de sus similares italianos, pero progresivamente fueron tomando un destino propio en materia de diseño. Sin embargo, desde 1986 SEAT es parte del Grupo VAG, lo que ha significado una transferencia de tecnología importante, aunado al manejo del negocio desde la perspectiva del más grande conglomerado automotriz de Europa.
Desde sus inicios, SEAT ha tenido un lugar muy especial en el gusto de los españoles, aunque se antoja más por razones nacionalistas y emocionales, que por consecuencia de fiabilidad y calidad de sus vehículos. Basta darse una vuelta por el país ibérico para darse cuenta del grado de penetración que tiene la marca en su lugar de origen, en donde se utilizan sus vehículos incluso como taxis y patrullas.
Pero independientemente de lo anterior, ¿qué es lo que ha hecho el Grupo VAG con SEAT? Básicamente, la idea era convertirla en una submarca de Volkswagen, esto es, para un nicho de mercado para darle un León, al que no le alcanzaba para un Golf; un Ibiza para el que no le daba el presupuesto para un Polo, etcétera.
Para lograr lo anterior, se enfatizaba el diseño hacia un tipo de cliente más joven, al que le agradaría más un enfoque más fresco o “deportivo”, comparado con los modelos más sobrios de la marca de Wolfsburg. Sin embargo, para llegar a ese mercado menos pretencioso se recurrió a la reducción de costos. ¿En qué? Básicamente, en los materiales, como los plásticos que a la distancia se les notaba la baja de calidad.
Asimismo, el recorte también se apreciaba en aspectos quizá no tan visibles, como el mecánico, lo que se traducía en motores confiables, pero relativamente obsoletos; plataformas muy probadas, pero que ya acusaban el paso del tiempo y quizá la parte más negativa: la seguridad; menos bolsas de aires o incluso la ausencia de importantes asistentes a la conducción.
En 1991, el Grupo VAG compró a otra marca: Skoda, con sede en lo que ahora se le conoce como Chequia, un país de Europa del este que, como tal, no tenía el poder adquisitivo de sus contrapartes de occidente. De tal suerte, las marcas “hermanas” se encontraban atendiendo a clientes muy similares y en muchas ocasiones en los mismos países, lo que a recientes fechas ha puesto a pensar al corporativo la pertinencia de tener vehículos tan parecidos y, sobre todo, compitiendo entre sí.
Afortunadamente, en la actualidad y después de algunos tropiezos en diseño, como el Altea o Toledo de principios de siglo, que parecían un caparazón alienígena, la marca tiene una buena oferta de vehículos, en los que el diseño, los acabados y el equipamiento han mejorado sensiblemente.
No obstante, podemos seguir viendo modelos como el Ibiza que continúan utilizando los motores que incorporaba la cuarta generación del Golf y Jetta, es decir, de hace 20 años.
En fin, lo que ha hecho pensar que los días de SEAT están contados es, por una parte, el que su división deportiva: Cupra, se ha separado como marca, con escaparates independientes y toda una estrategia de venta distinta que apunta a un nicho más alto, que incluso llega al nivel de prestaciones de Audi, aunque con modelos lo suficientemente diferenciados en diseño y mercado objetivo.
Aunado a lo anterior, los prototipos más recientes que se han presentado, ya no son de SEAT, sino de Cupra, mismos que apuntan a la inminente siguiente generación de vehículos: los eléctricos.
En este contexto multifactorial: sin prototipos propios que le abran la puerta a una nueva generación, la partida de su división de vehículos más radicales y la competencia innecesaria que se está haciendo con su marca hermana Skoda hace pensar que una decisión posible en el mediano plazo es que SEAT desaparezca, lo que incluso se vislumbra para finales de esta década, cuando en varios países de Europa se prohíba la venta de automóviles nuevos con motores de combustión interna.

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