23 de abril de 2024

Por Sergio Manríquez

Merecemos autos de primer mundo.

La Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU), en su versión simplificada señala, entre otras cosas, que Todos deberíamos ser tratados de la misma manera”.

Para los efectos de esta columna cuyo tema son los autos, la premisa anterior sirve como fundamento para sustentar que ese mismo derecho debería aplicar a los vehículos automotores nuevos que se ofrecen a los mexicanos.

En la NOM-194-SCFI-2021, Dispositivos de seguridad esenciales en vehículos nuevos-especificaciones de seguridad. Requisitos y especificaciones, publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 3 de octubre de 2022, cuyos artículos transitorios son un verdadero galimatías, pero que en términos generales ya entró en vigor, no se establece como requisito mínimo de seguridad las bolsas de aire (ni una sola) y como único sistema “moderno” obligatorio se encuentra el sistema antibloqueo de frenos (ABS).

Espero estar equivocado, pero si leen el texto de la NOM, o incluso, su predecesora, la NOM-194-SCFI-2015, tampoco lo dice o, al menos, no con ese nombre. Sin embargo, si buscamos en internet, encontramos que “supuestamente” en México es obligatorio que los automóviles nuevos cuenten con 2 bolsas de aire (conductor y pasajero) desde el año 2020.

En fin, suponiendo sin conceder –como decimos los abogados- que lo anterior sea cierto, resulta preocupante lo poco que se les exige a los fabricantes o importadores para vender vehículos nuevos, de libre circulación en México.

Afortunadamente, muchos de ellos toman en serio la vida e integridad de las personas en nuestro país, ofreciendo mayor equipo de seguridad que el mínimo requerido, incluso en todas las versiones del mismo vehículo, lo que habla de que la seguridad para esas empresas no es un lujo, sino una necesidad irrenunciable. Bravo por ello.

No obstante, preocupa esa minoría que valiéndose de la laxa normatividad apenas ofrece lo mínimo necesario y quizá un poco más. Y no me refiero solo a las asistencias de manejo, sino también a la estructura propia de los vehículos, como el grosor de las láminas, los frenos que aún se ofrecen de tambor (principalmente en el eje trasero) o donde pareciera que los ocupantes traseros son inexistentes o indeseables, porque en algunos casos no se les brindan ni cristales eléctricos, ya no digamos aire acondicionado y mucho menos, bolsas de aire.

En un artículo reciente de Motorpasión México https://www.motorpasion.com.mx/industria/hazte-a-idea-muy-probable-que-tu-proximo-auto-venga-china-quiza-sospeches entre otras cosas, señala que “el presupuesto del grueso de la población para comprar un auto en México es modesto en comparación con otras regiones del mundo. Si las marcas no quieren perder a esos clientes —y llevar a sus concesionarios a la bancarrota—, tendrán que buscar alternativas”.     

No dudo que lo anterior sea cierto, pero hay varias formas de llevarlo a cabo. Una cosa es fabricar un auto de reciente tecnología, pero ensamblarlo en un país con mano de obra más barata y otra, ofrecer un auto con tecnología obsoleta o con menos equipo.

Un consejo muy fácil es saber si el vehículo que queremos comprar es seguro o, al menos, es tecnológicamente actual, es averiguar si se vende en Europa (occidental), Estados Unidos o Japón. Por el contrario, si vemos que solo se vende en Latinoamérica, Asia o África, pues…no recomendaría su compra.

Me dirán muchos: Claro, para el que puede pagar el equivalente a $25K USD o más por un auto nuevo es fácil decirlo. Y yo le respondería, que no necesariamente hay que gastar eso en un auto y, principalmente, no hay que creer que un auto nuevo es mejor o más seguro que un seminuevo, por ejemplo.

En otro artículo trataremos el tema del auto nuevo versus el seminuevo o usado, los pros y contras en cada caso, pero lo que quiero resaltar es que no debemos aceptar que nuestro vehículo sea inferior en seguridad y calidad, por el solo pretexto de que deba de ser nuevo.

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