26 de febrero de 2024

La epilepsia afecta a 50 millones de personas y puede estar asociada a la depresión

Más de 50 millones de personas padecen epilepsia en todo el mundo, según informó la Sociedad Española de Neurología (SEN) con motivo del Día Internacional de esta enfermedad.

Se trata de una patología caracterizada por una actividad eléctrica anormal en el cerebro que provoca convulsiones, comportamientos y sensaciones inusuales, o episodios de alteración de la conciencia. Es la cuarta enfermedad neurológica más común en todo el mundo.

Hay países que lo conmemora en distintas fechas, pero el propósito del día es que se visibilice no solo la problemática sino también sus posibles soluciones.

Con frecuencia, la epilepsia se asocia a otras enfermedades, tanto físicas como psiquiátricas; depresión (23%) o ansiedad (20%) destacan entre las afecciones psiquiátricas más frecuentes.

Mientras que cefaleas, problemas cardíacos, digestivos, artritis, demencia, también afectan en mayor medida a las personas con epilepsia.

En los niños, la discapacidad intelectual es la afección comórbida más frecuente (30-40%). En todo caso, hay que tener en cuenta que es una enfermedad muy heterogénea, de modo que las comorbilidades van a variar dependiendo del tipo de epilepsia.

El cannabis es una de las soluciones que más esperanza le dan los especialistas

Sergio Sánchez, presidente de Cannamerica (el mayor congreso sobre cannabis medicinal en América Latina) afirmó que «existe suficiente evidencia para decir que la cannabis actúa eficientemente en dolor crónico, en espasticidad asociada a esclerosis múltiple y en náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia».

“Hay evidencia alta pero que falta completar para las demás enfermedades como la epilepsia refractaria en niños, el insomnio o enfermedades raras como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn», añadió.

Antecedentes de la epilepsia

Durante siglos no se consideró una enfermedad sino un fenómeno sobrenatural, un castigo o una posesión diabólica, y quienes la sufrían eran estigmatizados y apartados.

Hoy, a la luz de la ciencia, la vista está puesta en extender el diagnóstico y los tratamientos para la epilepsia, pero también en evitar que quienes la padecen sufran discriminación por ello.

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