26 de febrero de 2024

Grasas: Conoce si son tan malas para nuestra salud

La mayoría de las informaciones que llegan a los hogares resaltan los aspectos negativos de los lípidos alimentarios y grasas, pero después de muchos años de predicar en su contra, los médicos señalan que no solo son necesarios, sino que incluso pueden ser saludables, según su variedad y tomados en su justa medida.

Pasar más de dos horas diarias ante el televisor en la infancia y la adolescencia condiciona un peor estado de salud al llegar a adulto: el hábito catódico es responsable del 17 por ciento de los casos de obesidad y un 15 por ciento del colesterol alto.

El colesterol “malo” o LDL vuelve a estar en la mira. Las nuevas guías americanas recomiendan que el nivel en sangre de estas grasas debe reducirse en los pacientes con riesgo muy elevado o moderado-alto de sufrir un ataque al corazón o derrame cerebral.

Quienes consumen grasas saturadas, que se encuentran con mayor frecuencia en las comidas de origen animal o procesadas, tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Estas y multitud de informaciones que van apareciendo día a día, contribuyen a aumentar la mala imagen de las grasas que se ingieren, pero esta es solo una de las caras de la moneda: estos compuestos también aportan la energía para mantener nuestra temperatura y efectuar nuestras actividades diarias, aunque no todos son iguales ni los necesitamos en la misma medida.

Según explican ahora los nutricionistas, para mantenerse en línea, en forma y saludable, no hay que erradicar las grasas, sino ingerir las que benefician al organismo, dentro de una dieta saludable.

También conviene restringir el consumo de algunos alimentos vegetales o de origen vegetal ricos en grasa, como son los aceites de palma y coco, aceite de girasol y otras semillas, y los frutos secos, así como la fructosa o azúcar extraída de las frutas.

Después de años de predicar que el porcentaje de calorías que deben consumirse en forma de grasas diariamente no debe superar entre el 10 y el 30 por ciento, ahora los expertos en nutrición están cambiando su definición de dieta saludable.

Los últimos estudios indican que si la alimentación abunda en frutas, verduras, cereales y lácteos bajos en grasas, y el consumo de calorías se ajuste a las necesidades del cuerpo, no están claros los beneficios de cortar radicalmente la ingestión de grasas.

Día a día crece la evidencia de que si se comen las grasas correctas se puede mejorar la salud, debido a los distintos efectos que tienen en el cuerpo los ácidos grasos: una veintena de “ladrillos” que componen las grasas de las comidas y que le confieren su nombre cuando son mayoritarios; una grasa es saturada cuando contiene mayormente, ácidos grasos saturados.

Los expertos aconsejan elegir el aceite de oliva como el principal aceite de cocina, e incorporar más frutos secos y aguacates a la alimentación, dentro de las proporciones calóricas adecuadas.

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